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¿Por qué dejé de ir al ginecólogo/a?

¿Por qué dejé de ir al ginecólogo/a?

En mis 29 años he ido muy poco a ginecólogo/as y médico/as. Nunca me sentí afín con sus formas y mucho menos cuando empecé a construir un camino de auto-consciencia, de auto-observación y responsabilidad sobre mí misma. Donde el estudio de las ciencias que respetan la naturaleza y el entendimiento del cuerpo me permitieron nutrir tanta confianza en mi salud que los miedos a enfermarme o a necesitar ir a un médico «por sí las dudas» acabaron.

No tengo dudas de cuánto afecta a las mujeres, que sus primeras experiencias de contacto y reconocimiento de sus genitales sea a través de un encuentro ginecológico donde el ginecólogo/a abre tus piernas, mira tu vagina, mete un especulo, saca muestras… En un entorno totalmente insensible y deshumanizado.

Cuando me pongo en modo observadora de esa situación veo a nuestra vagina y nuestro cuerpo como una cosa más fragmentada, separada. Pocas personas «profesionales de la salud» indican lo sensible que es nuestra vagina…

Esta experiencia tan invasiva se imprime en nuestro cuerpo y luego vamos a un encuentro sexual con nuestro ser amad@ cuando unos extraños «profesionales» acaban de meternos y sacarnos cosas por la vagina para hacer un «chequeo de rutina».

Quiero hacer un paréntesis a la palabra PROFESIONAL, porque veo como nos «pega fuerte» el sobrevalorar a quien lleva la etiqueta de «profesional» incluso por sobre alguien sensible, que acompañe, que haga el intento de comprender y considerarte un cuerpo entero con psiquis, emociones y energía. Deberíamos revisar qué nos mueve internamente el hecho de que alguien sea «profesional» y que significa. Pues, en este proceso que he hecho en mí, me he dado cuenta que mucho de lo que nombramos profesional a lo mucho puede asegurarte un titulo universitario en la facultad de medicina, pero…. que enseñan ahí a las personas?

Recuerdo decirle eso a mis padres cuando empecé a estudiar alternativas naturales a la medicina alópata. Les decía: ustedes piensen que todas esas personas (millones) estudiaron del mismo libro, de los mismos autores. Son solo unas pocas mentes las que sentaron la base de la medicina, y quienes eran esas personas, y qué pretendían? de dónde venían?. Porque tengo que creer que lo que ellos plantean es la única verdad?. Me sigo preguntando cuando llegamos a tal punto de desprestigiar lo que los ancestros han experimentado por milenios sin necesidad de pasar años en una universidad (una sola verdad).

Esos fueron mis razonamientos a los 18 años, que me llevaron hasta aquí. Una combinación de estos razonamientos y de mi alto grado de sensibilidad me han llevado a estudiar y a investigar. No es que me convertí en una rebelde antisistema y dije a la mierda todo. No, tomé responsabilidad sobre mí. Comencé a estudiar, leer, tomar cursos y formaciones. Decidí convertirme en la rata de mi propio laboratorio y experimentar. Experimentar en mi cuerpo sentir el dolor menstrual sin tomarme un analgésico y estar ahí en el trance del dolor a ver que se esconde allí en el fondo (hablar de eso implica una nueva entrada en mi blog así que les dejo en suspenso…). Decidir tomar responsabilidad de mi alimentación, de lo que ingreso a mi cuerpo y de cómo vivo la vida. Hacer un emplaste o una pomada y usarlo para la picazón vaginal o una inflamación y observar ¡que funciona! Tomar hierbas y observar cómo mis ciclos se regularizaban y mis desequilibrios sanaban.

Todo eso tomo años, tomó enfrentarme a la tentación de tomar el analgésico e incluso tomarlo y darme cuenta de que era «mágico». En 20 minutos no solo mis dolores menstruales cesaban sino que mi energía se iba «pum para arriba» y me ponía en modo robot a «cumplir » con todas las tareas como si estuviese en la fase más energética de mi ciclo. Ahí pude ver la mentira que me estaba comiendo y comenzar a tomar decisiones a consciencia. Tomó el lidiar con miedos internos y los venidos del afuera …. «pero tomate la pastilla», «pero cómo no vas a ir al médico» y bla bla bla.

Me entrené a confiar en mi misma, en tomar las riendas, por su puesto que la sensibilidad se despertó aun más. Eso me ha permitido darme cuenta de cuando se acerca algún desequilibrio o malestar porque tengo mayor consciencia y escucha de mi cuerpo.

Considero que de eso se trata… primero escucharte, sentirte, registrarte y luego actuar. No sirve de nada que entres en modo «hago todo natural» si no sabes ni de tu cuerpo, no tomas consciencia de tus miedos y si de verdad no eliges una vida más saludable y consciente en todos los aspectos. Eso puede caer muy fácil en irresponsabilidad y como suelo decir: «salir de una matrix para entrar en otra».

Ir de a poco es fundamental. Estamos saliendo del camino fácil y rápido, para entrar en un camino leeeeeento y profundo. Y eso es lo que te asegurará salud de por vida.

Hace muchos años que vengo estudiando la salud a través de las diferentes tradiciones antiguas, lo que hoy llamamos medicina china, medicina ayurveda y aborigen, en este proceso me he dado cuenta que todas tienen las mismas bases en común. Las bases son la observación de la naturaleza, sus ciclos, las estaciones, los elementos y cómo nos interrelacionamos con ella y no estamos separadas. Por supuesto que ahora la historia es otra, vivimos más alejadas de la luz solar y lunar, pasamos horas frente a pantallas y en modo estrés, los alimentos son de pésima calidad, por lo cual es necesario para aplicar estos saberes tomar consciencia de la realidad actual.

Me he dedicado a aplicar todo este saber a la Ginecología Natural para acompañar a las mujeres a despertar esa consciencia que ya está en sus cuerpos e ir guiando este camino leeeento y profundo.

A través de la ginecología natural adquirimos herramientas de conocimiento del cuerpo y autobservación del propio cuerpo y brindo herramientas para realizar preparados naturales y sencillos que acompañan los tratamientos.

En el Taller de Ginecología Natural Online que inicia en cada luna llena para todo el mundo hispanohablante enseño a observarte y a comprender más allá de los síntomas la causa de los desequilibrios. Además, en el taller te enseño tratamientos sencillos y naturales a través del uso de hierbas, arcilla, aceites, alimentación para abordar los desequilibrios como bartolinitis, cándidas, sequedad vaginal, prolapso, quistes, endometriosis, dolor menstrual, etc…

Ya muchas mujeres alrededor del mundo vienen aprendiendo con este taller y tratando desde sus casas estos desequilibrios, y por sobre todo habitándose más y más con confianza y amorosidad a sis mismas.

Para las mujeres que eligen el camino de guiar y acompañar a otras mujeres en estos procesos está la Formación de facilitadoras en Cuidados de la Matriz que ya inició en Argentina y España y este 2019 iniciamos un nuevo grupo en Diciembre en Argentina.

Con estas propuestas quiero invitarte a ti y a cada mujer y también a los hombres a conocerse, sentirse, olerse, mirarse, HABITARSE.

Hace muchos años atiendo a mujeres de forma privada y esto también lo digo en los talleres: con todo esto no estamos descartando la medicina alópata de nuestras vidas, porque sabemos que tiene mucho potencial para asistirnos sobre todo en urgencias y en aquellas cuestiones por las que no podemos en este momento ir por el camino lento. Además y como he aclarado antes, ir por lo natural implica cambiar la forma de vivir, pues entonces yo invito a ir por el camino del medio. Donde haya integración y complemento de los saberes. Que podamos ir a la consulta ginecológica con información para tomar decisiones informadas y no necesariamente tomar la palabra médica como palabra santa.

Puedes seguir nutriéndote de estos saberes a través de mis entradas en las redes sociales y los talleres online y presenciales.

Con mucho amor

Pamela De Girolamo

Conexión Matriz

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